| Queridos
hermanos y hermanas, la
solemnidad de la Pascua del Señor está próxima. Durante este tiempo de Cuaresma
la Liturgia de los domingos nos ha acompañado en este caminar hacia lo que
constituye el núcleo de nuestra fe: La muerte y resurrección de Jesús. El
mensaje de los textos bíblicos ha sido reiterativo: Conversión! “Conversión”:
nada nuevo! Esta palabra la conocemos de memoria, hasta incluso nos puede
resultar pesada de tanto oirla en misa. A lo mejor incluso nos alegramos que
llegue la Pascua para que el cura ya no hable más de “Conversión” porque es
algo que incomoda.
Y sin
embargo incluso después de Pascua vamos a tener que hablar de “conversión”,
porque en el fondo el mensaje del evangelio quiere llegar a nosotros, quiere
decirnos algo importante para nuestra vida, quiere que le prestemos algo de
atención. Pero a menudo tenemos nuestro foco de atención algo lejos del
evangelio, tenemos muchos otros centros de atención que de forma consciente o
inconsciente nos alejan de Jesús. El
mensaje de conversión se dirige a todos: a los cristianos de “a pie”, a los
curas, a los obispos y al mismo Papa. Este mensaje nos quiere decir: Vive tu
vida, asume tus responsabilidades de familia, del trabajo, en la asociación, en
la comunidad cristiana, vive tu vida concediéndote tiempo para ti, para los
tuyos, disfruta, alégrate, celebra... pero no dejes a Dios de lado, dale un
sitio en tu vida, en tu actuar, vivir, hablar, disfrutar hazlo segun el estilo
de Jesus, que estaba abierto a todo el mundo y se acercaba a niños, mujeres,
hombres, enfermos, marginados, pobres y ricos. Y lo hacía con palabras de
salvación, palabras que curaban, palabras que animaban, palabras que eran
fuente de alegría, palabras de perdón y reconcialiación. En
pocos días entraremos en la Semana Santa. Algunos de vosotros vais a estar de
vacaciones, a lo mejor incluso en vuestros paises de origen, otros vais a tener
que trabajar, otros estareis en casa y podreis acudir a la Santa Misa. A todos,
a las familias, a los niños y jóvenes, a los mayores y ancianos os deseo de todo
corazón una santa Pascua del Señor y que todos nos alegremos que en el fondo la
VIDA se afirma por encima de toda forma de muerte – este es el centro de la
fiesta de Pascua. Aprovecho
esta ocasión para agradecer a todos los que colaboráis con la Misión vuestro
compromiso como miembros del consejo de pastoral, en el coro de adultos y de
los niños, como catequistas, como monaguillos y en otros muchos trabajos que a
lo mejor no son muy vistosos pero que son igualmente muy importantes. Sobretodo
agradezco a Loli y a su familia todo lo que hacen para la Misión. Un
fuerte abrazo de Joan
Vinyeta Punti
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